La octava maravilla

"Y es que a veces hay que caer desde lo más alto para darte cuenta de quién esta en el suelo esperándote para cogerte y amortiguar tu caída."

En eso consiste nuestra vida. Caerse y levantarse. Hay caídas que duelen más que otras, pero como bien dicen, de todo se sale y al final lo que cuenta no es lo bueno y lo malo, sino lo bueno y lo aprendido, pero a veces para aprender algo y llevarlo a fuego en la piel, tiene que doler, porque será el recuerdo de ese dolor y el miedo a volver a tropezar con la misma piedra lo que nos va a hacer aprender y nos va a mostrar el camino.

Debemos saber que no hay un camino hacia la felicidad, sino que la felicidad está en el camino y con ausencia de malos ratos, no la valoraríamos como se merece porque estaríamos hechos a ella y hay rutinas que aburren. ¿Qué sería de nuestras vidas si fueran lineales y felices siempre, con ausencia de aventuras inesperadas que la vida nos tiene preparadas?

Quizás sea porque esto lo escribo en un buen momento de mi vida, pero pienso que aunque en una mala situación no veamos el final, el sol siempre sale y el premio que nos espera después de esa tormenta va a merecer la pena el sufrimiento momentáneo. Después de la tormenta, llega la octava maravilla.

Esta entrada es muy personal, ya que cada uno puede llevársela a su propio terreno. Su octava maravilla puede ser cualquier cosa, animal o persona y en mi caso, mi octava maravilla es aquel lugar dónde yo me encuentro siempre arropada por mis seres queridos. Es mi hogar, pero no como un lugar físico, sino como la cantidad de manos que me tienden a diario.

Por suerte, yo no tengo a una sola persona que amortigue mis caídas, tengo una colchoneta sujetada por varios que sé que de un modo u otro darían cualquier cosa por mí y saben que yo, sin pensarlo dos veces, haría exactamente lo mismo y esto es la felicidad, es lo bonito de vivir, de caer y de levantarse, porque cada vez que vuelves a poner un pie en la tierra, aprendes a ver de otra forma todo lo bueno que hay en tu vida, y lo valoras aún más.

Mi octava maravilla es seguir viva un día más y disfrutar de todo lo bueno que la vida me tiene preparado. Mi octava maravilla son mis personas favoritas. Mi octava maravilla es ese peludo adorable que llegó en uno de los momentos más amargos para enseñarme que merecía la pena vivir si él estaba en mi vida. Mi octava maravilla, la guardo en esa caja que es el motor de mi vida. Mi octava maravilla está en mi corazón.






Comentarios

Entradas populares